Algunos recordaréis la Velada sobre la alimentación que realizamos en cursos anteriores. Pues os dejamos la información básica que pusimos en el tríptico que os entregamos y el resumen sobre el libro 'Mi niño no me come' de Carlos González.
Tríptico entregado en la Velada
¿Para qué comemos?
Para mantenernos con vida
Porque estamos creciendo
Para movernos
¿Cómo debemos comer?
Ambiente tranquilo
No agobiarse
Evitar comparaciones
No obligar a comer
Cuidar el lenguaje
Fomentar la autonomía
No extender el momento de la comida más
de 40 min
Normas de comportamiento en el
momento de la comida
Permanecer sentados
Corregir posturas y malos hábitos
Dejar manipular la comida, sin guarrear
¿Cuánto comen los niños?
Comen lo que necesitan, no lo que el
adulto espera que coma
Durante el primer año los niños comen
más porque es cuando más crecen. Después disminuye la velocidad de
crecimiento.
Las preferencias alimentarias cambian
con el tiempo
Tener en cuenta las diferentes causas
de pérdida de apetito: enfermedad, nacimiento de hermanos…
Recomendaciones
No usar chupete para dar de comer
No comer con la televisión
No centrar el tema de comida en todas
las conversaciones ni delante del niño
No chantajear
Ofrecer todos los platos, no castigar
con no dar postre
No comparar con hermanos, primos,
vecinos..
No ofrecer muchos nuevos alimentos a la
vez
Acompañar alimentos nuevos con
alimentos ya conocidos.
Respetar sus gustos.
Resumen 'Mi niño no me come' de Carlos González
Pautas
orientativas para padres de niños que, aparentemente, no comen
bien.
1.- No obligar nunca a comer a un niño. Un adulto puede
que se niegue a probar bocado por los dictados de la moda pero a un
crío aún no le pesan las normas sociales. Por tanto no se debe
insistir en que el niño trague a toda costa.
2.- Cuánta
cantidad de comida es necesaria. Cada uno de nosotros necesita un
aporte calórico distinto, razón por la que la alimentación no
puede tomarse como una ciencia exacta. Unos zampan como elefantes
mientras otros comen como pajaritos. ¿Por qué entonces se intenta
medir a los niños por el mismo rasero?
Un niño de año y medio
puede que necesite comer la misma cantidad que un bebé de nueve
meses.
3.- ¿Seguro que no come nada? Para la mayoría de los
padres no comer nada significa que su hijo no engulle lo que ellos
creen que necesita. Quizá si su medida fuera medio plato en vez de
uno repleto hasta el borde cambiaría su percepción.
4.- Los
que de verdad no comen. Las enfermedades y los celos provocan un
rechazo a la comida que suele ser transitorio y una vez solucionado
el problema regresa el apetito.
5.- El trabajo de mamá. El
regreso laboral de mamá origina en ciertos bebés una negativa a
alimentarse si no lo hace su madre. Pueden no consumir nada en ocho
horas y luego ponerse las botas cuando ella regresa.
6.- Un
asunto de honor. Los padres, sobre todo las madres, suelen vivir la
inapetencia como un agravio personal. Otras consideran un deber
atiborrar a su hijo.
7.- Culpabilidad. Frustración y un
terrible sentimiento de no saber cumplir como lo hicieron con ella,
fustigan a muchas madres para quienes la hora de la comida es un
calvario.
8.- Niños incomprendidos. Imagínese qué pensará
su hijo. Él, que sólo cuenta con el cariño de sus padres, de
repente se ve atacado por aquellos en quienes confía, que insisten
en cebarle cuando ya no le entra más y encima se enfadan y le
gritan.
9.- La prueba definitiva. Coma en proporción a lo que
da a su hijo. Si el niño pesa 10 kilos y engulle un plato, tráguese
usted cinco o seis raciones. Seguro que revienta.
10.- Pecho
"forever" y a libre demanda. La leche materna es el
alimento más completo y nutritivo. Si el niño no pierde peso es
conveniente alargar la lactancia hasta el año o los dos años.
Siempre sin imposición de horarios, porque él ya lo pedirá cuando
lo necesite.
11.- Las papillas. Nunca se debe sustituir el
pecho por la infundada creencia de que los cereales alimentan más.
Cuando los niños ya degustan papillas hay que saber que casi ninguno
logra terminarse la medida recomendada porque es simplemente una
orientación, no un dictado.
12.- Horror a las verduras. El
pequeño estómago de los niños admite pequeñas cantidades, o sea,
muchas calorías en poco volumen. Las verduras contienen mucha fibra
y escasas calorías, por lo que les enguachina pero no les sacia.
Apenas unas cucharadas serán suficientes para que le saquen el
gusto.
13.- La papilla de frutas. Con las frutas viene a
suceder lo mismo que con las verduras. Si el crío las rechaza pruebe
a darle una manzana a mordiscos o una pera en trocitos, por ejemplo.
Las recomendaciones y mezclas frutales del pediatra no tienen por qué
ir a misa.
14.- Respetar el sueño. Algunos padres enchufan a
sus hijos el biberón mientras éstos duermen y después se quejan de
que no comen cuando están despiertos. ¡Pero si ya se han
alimentado!
15.- Chucherías prohibidas. Al margen de que el
niño coma o no coma, los dulces y las famosas chucherías sólo una
vez al año para que no hagan daño.
16.- La crisis del año.
Justo a los 12 meses se frena la velocidad de crecimiento y por tanto
no precisan la misma cantidad de alimento. A partir de los cinco años
aumentarán el gasto energético y las necesidades.
17.- El
percentil. Las gráficas de peso traen fritos a los padres. En cada
país se elabora una distinta y nunca coinciden entre ellas. ¿Quiere
eso decir que según el lugar del mundo en que pesen a su hijo estará
por encima o debajo de la media?
18.- Defensas infantiles. Los
más pequeños se defienden ante la indigesta ofensiva paterna a base
de hacer bola, escupir e incluso vomitar. Nunca se niegan por
capricho. Evolutivamente los críos tienden a rechazar los sabores
desconocidos por simple supervivencia.
19.- Un dragón llamado
alergia. La alergia puede provocar la negativa del niño a ingerir
ciertos alimentos como la leche, el gluten, el huevo o cualquier otro
incompatible con su inmaduro organismo. Por eso es conveniente no
obligar a comer.
20.- Estimulantes del apetito. Los tónicos
estimulantes contienen psicofármacos que actúan sobre el centro
cerebral del apetito y su efecto desaparece en cuanto se deja el
medicamento. Poco aconsejables salvo excepciones.
21.- Cómo
introducir los alimentos. A partir de los seis meses se pueden ir
probando nuevos sabores con gran precaución y muy lentamente.
22.-
Estrategias. No guardar la comida para la cena. Ponerle en el plato
sólo lo que suela tomar aunque sean tres cucharadas, si tiene hambre
pedirá más. Evitar las broncas y los sobornos.
23.-
Vegetarianos. Cuando los padres son vegetarianos los niños pueden
vivir perfectamente con una dieta ovo-lacto-vegetariana.
24.-
Acostumbrarse a comer de todo. Obligarle a comer un determinado
alimento es la mejor forma de lograr que lo odie para el resto de su
vida. Si no se le fuerza acabará probándolo.
25.- Comer
solo. Un niño se puede negar a comer porque quiere meterse él mismo
el alimento en la boca y no se lo permiten. Aunque se estire la hora
del almuerzo y ponga todo perdido es preferible concederles cierta
independencia.